La educación: ¿un problema económico o un problema pedagógico?
Zilic ha planteado, con meridiana claridad, que la etapa de la cobertura llega a su fin y se inaugura la de la calidad en la educación. Ello ha sido refrendado este último sábado por la Diputada Carolina Tohá, de la comisión de Educación de la Cámara y por muchos otros actores ligados al tema. Así es que aparentemente todos coincidimos en que llegó la hora de que la educación “rinda frutos” de una vez por todas, por un sentido mínimo de equidad. Pero la discusión se sigue planteando en torno a los “recursos” invertidos y cómo estos deben ser capaces de revertir la reproducción de unas ciertas condiciones de cuna, en palabras del destacado académico de la UDP, Carlos Peña González.Pero, empíricamente este planteamiento no es suficiente, pues los recursos invertidos en el área han sido cuantiosos y no están aparejados de resultados halagüeños y entonces nada indicaría que las cosas puedan ir mejor con nuevas inversiones de capital, por sí y ante sí.
Claro está que ello no puede soslayar el hecho de que es necesario equiparar la inversión por alumno en nuestro país por un simple principio de equidad (volvemos a este problema conceptual) donde US$ 750 por alumno del sector público compiten con los frutos de los US$ 2.800 que se invierten por alumno en el sector particular (Editorial del Mercurio del 07 de Mayo) y una vez instalada esta nueva política, tendremos que esperar resultados, pues corregir la desigualdad, en especial en cuanto a procesos educativos, no es cuestión de días y semanas.
Pero cabe preguntar si puede asegurarse la calidad, con un sistema instalado de promoción automática de educandos; ¿O puede asegurarse la calidad con un discurso en pro de la igualdad que borra un sistema basado en la meritocracia? ¿Es posible que la subvención diferenciada por logros, pueda escapar de la creación de “sacos” de financiamiento por parte de las Municipalidades, para cubrir los costos de Educación? ¿Es posible asegurar la calidad de la educación con un reglamento de evaluación que permite que un educando pueda aprobar la enseñanza básica y la media con Lenguaje y Comunicación y Educación Matemática con “promedio rojo”? (al respecto, nuestro amigo Peña podrá soñar esta noche con que sus alumnos puedan egresar de Derecho reprobando sistemáticamente Derecho Romano y Derecho Internacional Público).
Inversión, evaluación del desempeño y estándares de calidad son harinas de distinto costal que al caso de la discusión actual, han sido mezcladas armando un amasijo, en que suponemos la existencia de vasos comunicantes que porfiadamente no se manifiestan. Al parecer, lo meramente económico no resuelve lo estrictamente pedagógico… quizás lleguemos a entenderlo cuando revisemos la descentralización de la educación ligada a la calidad y la equidad sin ideologismos de ninguna especie y si con sentido pedagógico.





1 Comments:
-Excelentemente bien dicho ¿correlegionario?... es un tema que he tratado en mi blog... pero parece que el la educacion, los arboles no dejan cver el bosque
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